De vuelta...
Qué bueno que el tiempo pasa, que nunca se es igual.
Acabo de hacer una limpieza de este blog. Sólo dejé un par de cosas que me parecieron simpáticas, a pesar de la prosa almidonada. El resto se fue a Satanás.
Extraño a mi país, a mi familia, a mis amigos. Pero no la paso mal acá. Aprendo más rápido (aprender vitalmente, quiero decir; lo académico es igual en cualquier lado, amén de no ser lo más importante).
Finalmente puedo decir que estoy superando el vallejismo al que fui devoto durante dos años largos.
Hay que saber mirar. Quienes ven todo igual es porque no perciben la diferencia. Por mucho tiempo creí, por ejemplo, que al cerrar los ojos lo único que veía era la sombra de los párpados, tinieblas sólidas. Ahora digo que no: si me concentro, veo unas formas rarísimas. Supongo que es lo que veían los antiguos sacerdotes cuando meditaban, o los chamanes que pintaban figuras geométricas sobre las piedras. Pueden ser reminiscencias antiguas o también predicciones.