Image Hosted by ImageShack.us">

Sobre Mí


Nombre: JAGD

...

...

...


Links


Fricio
Martha
Ana María
Lento
Pável

Recientes


Archivos


lunes, agosto 03, 2009

- [La compasión] es la única de las grandes palabras por la que no se hiere, no se tortura, no se apresa y no se mata... Antes al contrario, evita todo esto. Hay otras palabras muy bellas: amor, libertad, honor, justicia... Pero todas ellas, absolutamente todas, pueden ser manipuladas, pueden ser utilizadas como arma arrojadiza y causar víctimas. Por amor a su Dios encienden los cruzados las piras, y por aberrante amor matan los amantes celosos a sus amadas. Los nobles maltratan y abusan bárbaramente de sus siervos en nombre de su supuesto honor; la libertad de unos puede suponer prisión y muerte para otros y, en cuanto a la justicia, todos creen tenerla de su parte, incluso los tiranos más atroces. Sólo la compasión impide estos excesos; es una idea que no puede imponerse a sangre y fuego sobre los otros, porque te obliga a hacer justamente lo contrario, te obliga a acercarte a los demás, a sentirlos y entenderlos. La compasión es el núcleo de lo mejor que somos...

Historia del rey transparente, Rosa Montero, pp 496-497. México, Alfaguara, 2005.


JAGD at 7:11 PM

| | |

jueves, mayo 21, 2009

Comer algo es hacerlo parte de uno, integrar un sistema a otro mayor o más complejo.

Una cosa es comer animal y otra comer vegetal.

Qué es la carne que se consume:

Animal en vías de putrefacción: después de una muerte angustiante, por lo general en el punto máximo de su vida (quiero decir: no una muerte natural, sino una provocada en el momento de 'mayor aprovechamiento energético para el consumo'), comienza a degradarse de un modo particular: se convierte en un ecosistema triste, inarmónico: el tigre vivo es un animal espléndido, poderoso; muerto, se hace indefenso, es desintegrado por animales bajos como las moscas, las cucarachas: el que estaba arriba ahora es destruido por los que están abajo: lo procesan. Su armonía cromática desaparece por completo: se vuelve un mar de gris tanático, verde ponzoñoso, amarillo purulento, todos en confusión palpitante. Despide veneno durante mucho tiempo, infecta los caudales y la tierra. El agua, elemento constituyente de su vida pasada, lo abandona gradualmente hasta quedar en la sequedad absoluta: en huesos-tierra, polvo, piedra. Hasta las formas más primarias de vida lo abandonan.

Qué diferente es la muerte de los vegetales: la flor seca, a pesar de su muerte, no se convierte en un espectáculo degradante, como es el caso de los animales muertos. Sus colores se hacen pálidos pero todos tienden al mismo amarillo seco; no se hacen pasto de gusanos: se desintegran con más rapidez; vuelven a la tierra con menos traumatismo y más dignidad. El árbol muerto es digno, firme, refugio; con un poco de fuego se hace tierra y aire. Se mantiene en pie mucho tiempo después de su muerte.

(La combinación de ambas muertes da como resultado el pantano: el agua no los abandona y se hace corrupción con la materia no-viva que la rodea.)

Siento que la verdadera aberración de consumir carne está más allá de mi actual comprensión.

JAGD at 7:28 PM

| | |

viernes, marzo 20, 2009

De vuelta...

Qué bueno que el tiempo pasa, que nunca se es igual.

Acabo de hacer una limpieza de este blog. Sólo dejé un par de cosas que me parecieron simpáticas, a pesar de la prosa almidonada. El resto se fue a Satanás.

Extraño a mi país, a mi familia, a mis amigos. Pero no la paso mal acá. Aprendo más rápido (aprender vitalmente, quiero decir; lo académico es igual en cualquier lado, amén de no ser lo más importante).

Finalmente puedo decir que estoy superando el vallejismo al que fui devoto durante dos años largos.

Hay que saber mirar. Quienes ven todo igual es porque no perciben la diferencia. Por mucho tiempo creí, por ejemplo, que al cerrar los ojos lo único que veía era la sombra de los párpados, tinieblas sólidas. Ahora digo que no: si me concentro, veo unas formas rarísimas. Supongo que es lo que veían los antiguos sacerdotes cuando meditaban, o los chamanes que pintaban figuras geométricas sobre las piedras. Pueden ser reminiscencias antiguas o también predicciones.

JAGD at 6:23 PM

| | |

sábado, febrero 10, 2007

De finezas:

Esto es lo que se conoce como algo "fino" . Qué risa y qué agudo:

Religions of the world:

Taoism: Shit Happens
Hare Krishna: Shit Happens rama rama ding ding
Hinduism: This shit happened before
Islam: If shit happens, take a hostage
Zen: What is the sound of shit happening?
Buddhism: When shit happens, is it really shit?
Confucianism: Confucias say, "Shit happens"
7th day adventist: Shit happens on saturdays
Protestantism: Shit won't happen if I work harder
Catholicism: If shit happens I deserve it
Jehova's witness: Knock, knock, "Shit happens"
Unitarian: What is this shit
Mormon: Shit happens again & again & again...
Judaism: Why does this shit always happen to me?
Rastafarianism: Let's smoke this shit

Lo vi por ahí en internet

JAGD at 10:44 PM

| | |

martes, septiembre 19, 2006

De cómo me vi envuelto en una embarazosa situación por falta de agudeza y previsión en acontecimientos desafortunados que no han debido ocurrir, a pesar de ser tan obvios y al sentido común sometidos.

Era yo a la sazón editor del periódico escolar, puesto por el cual pasé muchas angustias antes de conseguirlo. Uno de mis subordinados escribió un artículo con ciertas expresiones ácidas que me resultaban ofensivas; hacía referencia a un escritor que idolatro, de modo que monté en cólera al leerlo.
Los sentimientos humanos, cosa de temer. Pues qué son, más que torcimientos viscerales; conducen a las almas ingenuas a finales que no esperan y que, en realidad, son en principio más lábiles que el viento. Muchas veces he pensado que soy diferente, que mis palabras imprudentes tienen sentido y se autojustifican, mientras que las de los otros son insípidos errores o malogradas hipocresías. La vida me demuestra a cada momento que no es así, pero me niego a creerle a una vida que se sustenta en pequeñeces sensoriales y euforias pasajeras.
Quise también hacer que quienes oían mis ocurrencias leyeran en sus juguetonas palabras un infame acto de ignorancia, arrogancia e irrespeto, lo cual logré a la perfección. Le dije al personaje, algo contrariado por mi desmesurada reacción, después de un apasionado ataque retórico a sus pequeños folios, lo siguiente:
-Este artículo es, por tanto, una blasfemia y no permitiré que pase de esta instancia. Ahora mismo lo corregiré con el encendedor ¿me oyó?
Tomé en una mano el artículo de una punta y el encendedor en la otra, dispuesto a prenderle fuego frente a todos, pero particularmente frente al maravillado redactor, sobre quien se volcaban todos los odios que en la hora anterior mi corazón había anidado.

- ¡Idiota! Si va a jugar con candelita hágalo afuera que nos va a asfixiar- me reclamó otro.

Tenía razón; un salón cerrado no es un buen lugar para inmolar una bruja. Reprimí las lenguas de fuego que empezaban a lamer la punta de los folios y salí a la puerta. Nadie me ponía atención afuera. Aún así, seguí. En este segundo intento se consumió una cuarta parte del profano material. Lo detuve de nuevo porque el viento había metido todo el humo en el salón del cual había salido, de modo que los de adentro empezaban a renegar y zaherirme con poco elogiosas palabras. Tuve que ponerlo en el suelo y pisarlo para ahogar las llamitas; como consecuencia, llené los ladrillos de cenizas.

- ¿A qué se dedica el joven?- me preguntó cadenciosamente una voz a mi derecha. La profesora miraba sorprendida el manchón del piso, que se esparció más cuando traté de juntarlo con el pie. - Recogerá el desorden ¿no?- concluyó mientras se alejaba. Callé por no complicar mi situación (hubiera sido mejor haberle dicho lo que hacía, pues allí habría parado todo).
Renegué un poco y recogí el desafortunado artículo, olvidando por un momento el deber que había de cumplir más tarde sin falta.
- ¿De verdad lo estás quemando? - me preguntó una niña que había estado de acuerdo con mi alegato inicial-. Ten cuidado, y si quedan pedazos al final me regalas uno ¿sí?.
Sin esperar la respuesta volvió al salón, cuyo aire se restauraba poco a poco.
- Esto lo quemo, no se diga más- me dije. Me alejé unos cuantos pasos y volví a encenderlo. Ya las llamas habían consumido la mitad y yo estaba a punto de quemarme. Proferí una maldición y lo lancé a un bote de basura que estaba al lado. Respiré tranquilo y me dirigí a las cenizas del piso para recogerlas. En cuanto me agaché, escuché un crujido a mis espaldas. Volví lívido la mirada adivinando lo que se avecinaba. Efectivamente, aún salía humo del bote, y pocos segundos después asomaban unas tímidas lenguas de fuego el plástico borde. Quiso la mala fortuna que el bote estuviera lleno de papel y servilletas de pasteles impregnadas de aceite.
- Ay carajo, esta mierda se prendió- atiné a decir en una mucho menos elocuente declaración.
Ya el borde del bote, tan desafortunado como yo, empezaba a vacilar recogiéndose lentamente mientras que las llamas ya no eran tan tímidas como hubiera querido. Lo único que hice durante
algunos segundos fue correr alrededor moviendo las manos y soplando con lamentable semblante. Me cogí a dos manos la cabeza cuando un crujido y un claro avivamiento del fuego anunciaban que todo el contenido del bote ardía.
- Uy, ese chino prendió el caneco- exclamó con una amplia sonrisa un niño en la ventana de un salón muy próximo.
- ¿Que qué?- decía el profesor asomándose a la ventana sin entender claramente el significado de las palabras del regocijado infante.
Yo contemplaba la fatídica escena del plástico contrayéndose, despidiendo un humo negro y penetrante, deformando la imagen de las nubes. Cinco segundos después volvía la profesora de antes, salía atónita una secretaria, se asomaban perplejos dos curiosos al segundo piso de la construcción a mis espaldas, el director miraba desde lejos con la boca abierta y los tres salones más cercanos abrían sus puertas para que saliera una emocionada marejada de bulliciosos niños que saltaban y reían mirando ora la catástrofe, ora mi semblante descompuesto, angustiado e incapaz.

Para cuando dejó de salir humo y del bote de basura sólo quedaba un pegote informe en el suelo con cenizas revoloteando en torno con sus tubos metálicos ahumados a los lados, muñones inútiles y liberados de su carga, había a mi alrededor un cerrado círculo de espectadores con las más diversas actitudes. Algunos de mis compañeros de curso habían llegado y reían a carcajadas. El escritor del artículo sonreía victorioso. Una amiga, que bien me quería, parecía compadecerme con una mano en la cara...

La profesora, con el mismo tono de siempre, dijo:
- Muy bonito, joven... siga así.

---------------------------------------------------------------------

Estuvo a punto de pasar

JAGD at 8:02 PM

| | |

lunes, agosto 28, 2006

De travesuras ruines o La escalofriantemente graciosa historia del pingpong roto

Hoy, recién llegado a mi casa díjele a mi mamá:

-Hay un pingpong destrozado frente a la puerta

Salimos y mostréle los blancos fragmentos de lo que fuera otrora, efectivamente, un pingpong de juguete.

- ¡Niños insufribles! -exclamó-. Ahora me toca ponerme a recoger ese basurero... gente sin oficio y malvada... ¡Para qué hacen semejante cosa!

En mitad de su imprecación tuve un acceso incontenible de risa, que al cuestionarme ella luego sobre tan extraña reacción de mi parte, mientras barría los triangulitos de plástico, justifiquéme del siguiente modo:

- Bueno, hay que agradecer que no fue un huevo, por ejemplo.

Cinco minutos después, estando la puerta abierta, acercóse un niño muy pequeño que apenas balbuceaba; mirando quedamente a mi mamá díjole señalando el piso con contrariado y afligido aspecto:

- Pon...... pon............ pon
- Jairo Andrés, mira, llegó el dueño -llamóme ella.

Haciendo un enorme esfuerzo por no estallar de nuevo en carcajadas, acerquéme a la puerta y mirando al infante dije, con cierto dejo detectivesco:

- De modo que el niño busca el pingpong... pero no lo buscaría si él mismo lo hubiera pisado... por tanto ha debido dejarlo en buen estado y abandonarlo luego por un momento... en ese tiempo, entre su partida y mi llegada, alguien ha debido, concientemente porque no estaban los fragmentos en medio del camino, pisarlo y dejar en el lugar toda la evidencia... pero bueno, eso demuestra que no fue este infante aquí presente quien cometió la fechoría.

Había quedado en el suelo tan sólo un pequeño triángulo de plástico cuyo origen, claramente, el niño, ya un poco lloroso, reconocía. Volvió mi mamá adentro, sin interesarle mucho en realidad mi cuidadoso razonamiento... que tan inútil resultaba. Ella, aparentemente, no sospecho nada y no le importó más el asunto. Quedéme en el umbral de la puerta soportando la acusadora mirada del bebé, quien sí parecía adivinar el verdadero culpable.

Ni siquiera su enternecedora carita acongojada me hacía olvidar la gracia que me produjo -y me seguía produciendo en mi memoria, pues resultábame cada vez más difícil evitar la risa- el momento en que vi aquel pingpong abandonado blanco y redondo frente a mi puerta. No lo había pensado dos veces; no había visto a nadie en los alrededores ni atisbando en las ventanas. Fue absolutamente irresistible. Disfruté muchísimo el crujir seco y veloz bajo mi suela, pero al ver luego el desorden formado decidí entrar reprimiendo las deliciosas carcajadas que se me agolpaban y anunciarle sin ningún remordimiento a mi mamá:

-Hay un pingpong destrozado frente a la puerta.

---------------------------------------------------

Sé muy bien lo felón y profundamente censurable de mi conducta. No tengo excusa. Me sigue pareciendo gracioso; no me arrepiento y lo volvería a hacer... "Qué asco de persona", pensaréis, oh lectores....... tenéis razón.... "Qué cinismo, qué procacidad tan desvergonzada".... también.

JAGD at 4:33 PM

| | |

lunes, diciembre 05, 2005

- Receta para preparar Estripado de Moras

1. Seleccione moras frescas, lavadas, maduras y sin hoja

2. Colóquelas en un recipiente de plástico

3. Con una cuchara de palo, machaque las moras hasta hacer una pulpa

4. Agregue azucar al gusto, mezcle y disfrute

Get awesome blog templates like this one from BlogSkins.com